Queridos Centennienals, ustedes nunca sabrán lo que fue tener una mamá sin conexión WIFI - con el temor de revelar mi edad- debo de confesar que como orgulloso Millennial a mí sí me tocó padecer un poco no tener dispositivos que me permitieran avisar que iba un poco tarde de regreso a casa después de la fiesta, digo quién no llegaba, no sé, 2 horitas más tarde del permiso de mamá… equis éramos chavos. Pero así no lo tomaba mi mamá, claro que no, con mucha razón se enojaba y me esperaba en la puerta de la casa con esos ojos que matan y la chancla en la mano -lo siento mamá-.

Ahora, los adolescentes viven en la gloria de la comunicación, pero bueno pensándolo bien, también se puede convertir en el mayor problema si es que no quieren que mamá se entere de lo que hacen en tiempo real; o que vea su transmisión en Facebook de lo bueno que se pone el club después de las 11 pm, no bueno mi mamá se infartaría si le hubiera tocado ver tanta selfie y contenido extraño en mis redes. Que con un mensaje de texto SMS en el que le dijera:  “mamá ya voy en el metro”, así ella era la mujer más feliz. Actualmente si le mandara un mensaje, me pediría que le tome foto a la estación en la que estoy, se la envié por whatsapp y aparte le explique en cuanto tiempo exacto voy a llegar, según Waze. Ok, he de confesar que sí hace cosas así y aunque se tarde 10 minutos escribiendo un whats de menos de 50 palabras, ella trata de subirse a la moda de la tecnología.

 

Así que Centennials, les dejaré por aquí algunos ejemplos de lo que era una mamá hace unos 15 años y cómo ha evolucionado su relación con la tecnología desde entonces:

ANTES DESPUÉS
Si mi mamá debía ayudarme con la tarea de historia, ella me llevaba desde las 8 am a la biblioteca y pasaba por mis dos horas después. Ni de locas nos paramos en la biblioteca, con 2 minutos en Google aprendemos hasta historia de Marte.

ANTES DESPUÉS

A las 7 en punto ya debíamos estar cenados, bañados y con la tarea hecha, es la hora de su novela favorita y que ninguna pobre alma la moleste por favor.

Bendito sea Netflix, ahora mamá tiene mucho más tiempo para hacer más cosas y ver incluso dos o tres capítulos al día si así lo desea.

ANTES DESPUÉS

¿Pedir permiso para ir a la tardeada del viernes? Ni pensarlo, menos si ella o yo no teníamos saldo en el celular. Esos minutos por $5 cada uno eran o tu peor enemigo o tu mejor amigo.

Pedir permiso sigue siendo muy difícil y lo sabemos, pero ahora pueden estar conectadas mucho más fácil,  por qué no, puedes hacer una videollamada para que te crea dónde estás.

ANTES DESPUÉS

La historia de la abejita y la flor era fantástica ¡Ay! pobre de mi mamá tratando de explicarme cómo me trajo al mundo, se ponía tan roja que pensaba en verdad iba a llorar.

Ahora las mamás pueden respirar, es bien sabido que la información es inmensa en Internet y por qué no mejor sentarse juntos a ver un video en la pantalla de la sala, donde el sabio YOUTUBE nos enseñe la verdadera historia de cómo llegamos al mundo.

ANTES DESPUÉS

Todo millennial entenderá lo importante que son las fotos con caritas colgadas en la sala, las cuales todos observan una y otra vez en las fiestas familiares y donde mi mamá me dio limón para que hiciera gestos, me pellizco para que llorara y sabrá Dios como después de todo eso en una salgo riéndome.

Ahora las mamás mejor adquieren espacio en la nube o compran memorias de hasta un terabyte, con ella guardan las miles y miles de fotos que toman al día de sus hermosas creaturas. Lo malo es que si no eres tan guapo pues estos recuerdos vivirán por la eternidad y tu mamá siempre podrá enseñarlas a tus amigos sin importar que no traías pañal.

¡Ay CENTENNIALS!, ahora ya no sé si felicitarlos o sentirme mal por ustedes y su poca privacidad, pero de algo si podemos estar seguros, la tecnología nos ha ayudado a no estar tan lejos de mamá y por ello te invitamos a regalarle los mejores dispositivos donde ella siempre te va a encontrar.

 

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